Suelta mis manos. Ahora que la luna no canta, y yo sigo dormida. Suéltame sin piedad ni remordimiento. Antes que la mañana cuelgue de la ventana, y te muestre los colmillos. Aprovecha que mis uñas aún no desgarran tu espalda, ni el olvido se ha escurrido por las rendijas de la puerta. Ponte los zapatos, agarra tu saco; déjame un beso sobre la mesa, y vete.
Antes que despierte, y te pida que te quedes.

2 comentarios:
También he pensado en algo así.
No podría.
hola, queria invitarte a que agregues tu blog a guiablog.net
es un directorio de webs y nos gustaría que estuvieras.
saludos
Diego
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