viernes, 14 de noviembre de 2008
No existe pecado que no valga la pena. Un minuto en tu cuerpo, y una década lejos de él. Los pájaros cantan y mis cabellos bailan libres en el viento. El camino se viste en alfombras de colillas. Las flores se asesinan unas a otras. La vida se pierde en una palabra. ¿Pretendías matarme?, ¿tanta es tu ingenuidad?. Yo río, como un vagabundo sin pasos ni historia. Un escritor sin versos, una canción de ruidos. Un lienzo abierto a las miradas voyuristas. Un gato narcisita y molesto. Lo que odias, lo que amas, lo que te enferma, lo que te golpea. Párate. Ni de rodillas estarás a mi altura.

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